El día de la apertura
había llegado, ese fin de semana las familias que más se destacaban en la
ciudad se reunirían en el jardín de los fundadores, una hermosa mansión a las
afueras de la ciudad con un hermoso
estanque en el centro de un florido jardín.
Victoria sabia que este año no tendría
pareja para la velada, pues Willy solía acompañarla cada año. Pero esta vez
resultaría diferente, iría acompañando a su abuelo, como siempre, pero durante
la velada el estaría ocupado reafirmando sus relaciones con miembros
importantes, por lo que su único acompañante seria Freddy, y eso no le
entusiasmaba a Vic para nada.
Vic se encontraba un poco decepcionada
pues en su cabeza aun escuchaba a Aaron. “Porque quizá te caiga de sorpresa”,
eso había dicho, pero ella sabía que era algo imposible. Mientras Vic se
duchaba pensaba en toso esto, en que este sería un año aburrido sin Willy en el
baile y sin Aaron para hacerle compañía. De pronto se escuchó una voz fuera de
la ducha que pertenecía a la nana de Vic.
-Vic, tu vestido esta sobre la
cama, pronto vendrá el estilista para arreglarte.
-Muchas gracias, Nita.
-Mi niña, te escucho un poco
apagada, que te sucede.
-Nada Nita, es solo que este año
me siento un poco sola, eso es todo.
-¿Que no acabas de conocer a un
chico en el colegio? te vi algo entusiasmada ayer en la mañana, deberías estar
feliz por eso.- la cara de victoria, cubierta de agua por la ducha, se sonrojo
al escuchar las palabras de su nana, ¿a caso era tan obvio su interés por
Aaron?, era la primera vez que sentía algo así, y su nana que la conocía desde
pequeña sabía muy bien cuando Vic le tomaba cariño a algo ó en este caso a
alguien.
-Estoy feliz nana, no te
equivocas, por eso estoy así.
-Ya veo, ¿acaso es amor?-
Victoria salto al escuchar esta palabra, el tono de curiosidad de su nana hacia
que se sintiera más nerviosa de lo que ya estaba.
El abuelo de Vic, Abraham Jacobs, se
encontraba frente a la puerta, paseándose de un lado a otro mientras esperaba a
su nieta. Después de diez minutos de ansiedad, por fin vio que Victoria bajaba
las escaleras. Abraham se sentía orgullo de Vic al ver lo hermosa que estaba.
El vestido de Victoria era de un hermoso rojo escarlata brillante, de falda
amplia, como el de una princesa. Llevaba su largo y oscuro cabello suelto para
mostrar unas ondas perfectamente marcadas. Ese día Vic se sentía de la realeza.
Victoria y su abuelo entraron a la limosina
que los llevaría al baile. Victoria sabia que esa noche debía comportarse como
la dama de sociedad que era, pues habría gente importante a la que su abuelo no
debía defraudar. Cada segundo la limosina se iba acernado a una enorme reja
negra que era custodiada por personal de seguridad. Al acercarse la limosina se
abrieron las rejas para poder acercarse a unas hermosas escaleras blancas.
Victoria al salir de la limosina fue
escoltada por su abuelo quien saco la invitación al evento para mostrársela al
personal que los guiaría adentro de la mansión, aunque solo era por mera
formalidad. Mientras subían por aquellas escaleras Vic volteo a ver a los
invitados que llegaron después que ella, todos vestidos elegantemente, no podía
creer que todavía se llevaran a cabo eventos así de formales.
Al entrar, Victoria soltó del brazo a su
abuelo. “Dame cinco minutos”, le dijo Vic a su abuelo, este la besó en la
frente y se adelanto. Victoria sentía que le faltaba el aire, era la primera
vez que iba sola. Rápido decidió
calmarse, tomo aire profundamente y exhalando se armo de valor y entro en aquel
enorme salón iluminado y repleto de gente. Entro caminando gentilmente y con la
cabeza en alto y desde el primer paso dentro de ese salón fue el blanco de
todas las miradas. Su vestido rojo llamaba mucho la atención pues contrastaba
perfectamente con ella, sin excepción todos la miraban. Respirando con
moderación y con la vista al frente Victoria pudo llegar hasta donde se
encontraba su abuelo. “Bien hecho cariño” le susurro su abuelo al oído y ella
más tranquila le sonrió.
Pronto, cada persona dentro del salón de
baile se acerco para saludar educadamente a Abraham Jacobs y a Victoria
Michaells. Muchos de los ahí presentes eran hombres jóvenes, con un aspecto
atractivo y la mayor parte de ellos al acercarse a Victoria preguntabas si ella
les guardaría una pieza, a lo que Vic siempre contestaba que si, sería muy mal
visto si ella rechazaba la invitación a bailar de algún caballero durante la velada.
La velada transcurría y Vic aun se
encontraba dando vueltas por el salón para darse a notar, según su abuelo, esto
era indispensable para una joven de sociedad aunque Vic creía todo lo
contrario. De pronto una voz un tanto molesta a los oídos de Vic se escucho.
“Victoria, querida Victoria” se escuchaba con estruendo. Lo único que Vic podía
hacer era tratar de no salir corriendo, pues era Freddy quien le hablaba.
-Querida Victoria, te he estado
buscando toda la noche.
-Y yo he estado huyendo de ti.
-Vamos Vic, no seas así y baila
con migo.
-No Freddy, y cuantas veces te he
dicho que no me llames Vic.
-Vamos, anda. Vamos a bailar.
Victoria ya estaba a punto de gritarle a
Freddy que se fuera cuando alguien hablo detrás de ella. “Disculpa Freddy, pero
ella prometió que me acompañaría toda la velada”. Esa voz dulce y amable era lo
que Vic había estado deseando escuchar toda la noche. El corazón de Vic latía
muy rápido, sentía que le faltaba aire, un vacio apareció en su estomago y
lentamente al darse vuelta su cara iba cobrando un tono cada vez más rojo. “Te
dije que vendría ¿no?”, era Aaron quien la había salvado de pasar toda la noche
soportando a Freddy.
-¿Qué haces aquí, cómo entraste?-
le pregunto Vic al chico de smoking que estaba delante de ella.
-Pues tengo mis contactos- le
respondió Aaron casi susurrando. Victoria pretendía no dejarse llevar por el
momento, pero tampoco podía negar que se sentía feliz de estar al lao de Aaron-
¿me concedes esta pieza?- Aaron estiro la mano hacia Vic, quien gentilmente la
tomo.
Todos observaban a Aron y a Vic caminar
hacia la pista. Estos dos tomaron sus posiciones, y a pesar de que Vic quería
mantenerse en control, sus mejillas no dejaban de tener ese color rosado por
estar en contacto con el cuerpo de Aaron. El solo sentir su mano en su cintura
y tomarlo de la mano hacia que Vic deseara quedarse así para siempre.
Pronto la orquesta comenzó a tocar un
vals, todos veían como Aaron y Victoria bailaban con gracias, como pareja de
baile ellos dos combinaban a la perfección y aunque Abraham estaba feliz de ver
a su nieta disfrutar de la velada, algo no le parecía del todo bien. Pero eso
no le arruinaría el momento a Victoria, el estar en los brazos de Aaron, el
poder contemplar por largo rato sus hermosos ojos verdes era todo lo que ella
deseaba hacer, sin importar que los demás estuvieran observando.
-¿Te un secreto?- le dijo Vic a
su pareja de baile- realmente deseaba que vinieras.
- y yo deseaba verte esta noche.
Ambos chicos se quedaron viendo a los ojos
mientras se movían al compás de la
música. Una sonrisa apareció en sus rostros. “Quizá esto si sea amor” se decía
Victoria, “quizá esto si sea amor”.
Después de un largo rato de bailar,
Victoria y Aaron decidieron tomar un descanso. “Te traeré algo de tomar” dijo
Aaron, dejando sola a la chica. Cerca de ellos se observaba una gran puerta de
cristal que conducía hacia la terraza del jardín, esto llamó mucho la atención
de Vic, pues a pesar de visitar cada año aquella mansión nuca se fijó en aquellas
puertas y mucho menos en que estaban abiertas. Decidida a explorar un poco
Victoria salió a la terraza dándose cuenta que en cada extremo habían unas
escaleras que daban al jardín. Era un agradable lugar para tomar aire, con una
vista increíble, pero algo más allá de la fabulosa vista llamo la atención de
Vic y era que en la entrada de aquel inmenso jardín, había una persona que daba
la impresión de estarla esperando. La curiosidad ya era mucha, así que Vic
decidió ir a ver de quien se trataba. Bajo por las escaleras mientras alzaba su
vestido para no tropezar y cuando bajo por completo los escalones la persona en
la entrada echo a correr. Vic se extraño por lo que cavaba de ver, ¿por qué
alguien huiría de ella?, ¿por qué alguien la esperaría en el jardín?,
¿realmente era a ella a la que esperaban? Tanta era su curiosidad que sin
pensarlo dos veces se adentro e aquel jardín.
Aaron regresaba al lugar donde había dejado
esperando a Victoria para percatarse de que ella ya no estaba, al ver la misma
terraza que había visto Vic decidió asomarse para ver si estaba esperándolo ahí,
y al salir alcanzo a ver a Victoria correr hacia la entrada del jardín. Pronto
supo que la situación se estaba tornando densa, así que disidió seguirla.
El camino del jardín estaba iluminado por
tenues faros, dando el efecto de antorchas, todo estaba solo, pero Victoria seguía
escuchando pasos ahí adentro, estaba segura de que alguien quería que lo
siguiera así que continúo buscando sin percatarse de que cada vez estaba más en
el centro del jardín. La luz de aquella mansión pronto dejo de verse, Vic buscaba
por todos lados pero no lograba encontrar a nadie. Después de haber caminado un
rato llego a un lugar sin salida, lo que parecía ser el centro de un laberinto
donde por ningún lado se veía la salida. Victoria comenzó a sentir
desesperación, no podía salir. De pronto una sensación de pánico se empezó a
apoderar de su pecho, la luz de los faros empezaba a desaparecer y el aire se hacía
cada vez más pesado y helado. La respiración de Vic se agitaba cada vez más, su
cabeza punzaba y su cuerpo sentía ardor, estar de pie se convertía en una tarea
difícil. No pasaron ni cinco minutos para que sus piernas cedieran y callera de
rodillas. Pero aun con tanto dolor Vic seguía consiente. Y al mirar hacia
enfrente, entre los arbustos, vio un par de ojos penetrantes de color azul turquesa.
-¿Qué es lo que quieres, acaso no
vas a atacar?- Victoria no sabía porque hacia esa pregunta, “¿qué diablos ando preguntando eso? Que es lo que me
pasa, debería correr pero…mi cuerpo no responde, duele”. Esto era lo que Vic
pensaba mientras trataba de mantenerse despierta.-Bien, si vas a asesinarme, hazlo
de una buena vez- dijo victoria mientras jadeaba de dolor.
Con los ojos cerrados, Vic escucho como
aquella persona de ojos azules se acercaba muy despacio. Ya estaba resignada a
su fin cuando escucho que su nombre. “Victoria” gritaban y en ese momento la
persona de ojos azules dejo de caminar para retroceder. Pronto el dolor en el
cuerpo de Victoria desapareció, su cabeza dejo de punzar y su respiración volvió
a ser normal. Victoria abrió los ojos y la luz de los faros volvió a aparecer,
el aire se sentía más ligero y la noche volvió a tener la calidez del
verano.vic se puso de pie trató de limpiar su vestido cuando escucho unos pasos
detrás de ella. Volteó sorprendida y vio que Aaron llegaba corriendo hacia
ella. “¿Estás bien?” pregunto Aaron. Victoria, con su cuerpo temblando de
miedo, corrió hacia Aaron para abrazarlo con fuerza. “Tenía tanto miedo, pensé que
iba a morir” le dijo Victoria entre sollozos y un llanto ahogado, pues no quería
preocupar a su abuelo. Aaron la abrazó fuertemente, “no te preocupes, yo
siempre te protegeré, siempre” le dijo a Vic mientras le acariciaba la cabeza
pero sin dejar de vigilar los arbustos en donde se escondía la persona de los
ojos azules.
Ya de regreso en la mansión, Abraham que
estuvo buscando a su nieta por un buen rato vió que Vic ya estaba de regreso.
-Victoria ¿Dónde estabas?, te
estuve buscando.
-Perdón abuelo, estaba en el
jardín y me perdí- Vic no podía contarle a su abuelo ni a nadie de la persona
de ojos azules- No volverá a suceder, lo bueno es que Aaron me pudo encontrar.
-Aah, tu eres el chico que la
acompaño a casa la otra noche.
-Así es señor, mi nombre es Aaron
James, encantado de conocerlo.
-El gusto es mío señor James,
gracias por cuidar de mi nieta.
- No se preocupe señor, puede
confiar en mí.
Victoria se encontraba agotada por lo que había
sucedido esa noche, pero algo bueno salió de todo eso, su abuelo había aceptado
a Aaron y ella había podido bailar con él, eso nadie ni nada lo echaría a perder.
-“¿Qué fue todo eso, fue solo mi
imaginación?- pensaba Vic con seriedad cuando sus pensamientos fueron
interrumpidos por su abuelo. “¿te encuentras bien?” le preguntaba- sí, me
encuentro bien, es solo que estoy un poco cansada- fingió una sonrisa y le dio un
beso en la mejilla para después separarse de él.
Aaron se encontraba en la puerta del salón
alistándose para irse cuando Vic lo interrumpió.
-¿ya te vas?
-Sí, ya es tarde y mañana tengo
que despertarme temprano. A por cierto, quería hablar contigo de algo
importante, pero creo que será hasta nuestra cita.
-¿cita?- Vic se sonrojo cuando se
dio cuenta de que Aaron se refería a su paseo por el lago- entonces, hasta
nuestra cita.
-Oye, Vic- Aaron se acerco al oído
de Victoria y le susurro- ten mucho cuidado, no te descuides en ningún momento,
no quiero perderte. Que descanses.
Vic se sorprendió al escuchar estas
palabras. Se preguntaba si acaso Aaron sabia quien era la persona de ojos
azules y que hubiera pasado si el no hubiera llegado. Todas estas preguntas
siguieron rondando en la mente de Victoria en todo el camino de regreso a casa.
Ya en su recamara, su nana la ayudó a
quitarse ese estorboso vestido. Desmaquillarse y desenredarse el cabello fueron
cosa fácil. Lo que realmente no fue fácil fue conciliar el sueño, pues esa
noche, algo inexplicable había ocurrido, surgieron preguntas sin respuestas el
presentimiento que algo extraño pasaba a su alrededor comenzó a molestar a
Victoria.
Esa noche victoria tuvo un sueño diferente
al que había tenido desde que tenía memoria, un sueño tan extraño que la
cautivo por completo. En el aire había un distinto a cualquier olor en el
mundo, era un olor a sol. La luz esta vez no era brillante, si no cálida y de
un color rosado. El ambiente era cómodo, familiar y nostálgico a la vez. El llanto
brotaba de los ojos de Victoria, no por tristeza, si no de felicidad. Dentro de ella se sentía un calor confortable
y se sentía ligera, como si no existiera la gravedad. Podía sentir la cálida
brisa entre su cabello, no quería despertar ya no le importaba nada.
Fuera, en la realidad, Victoria
no se daba de los cambios que estaba presentando, su piel se tornaba más tersa
y sus mejillas se volvían más rosadas. Mechones de cabello se teñían de un rosa
fucsia. Al despertar notaria que el cambio estaba comenzando y que pronto ya
nada sería igual.
Esa mañana Victoria se levantó como de
costumbre. Decidió ducharse y arreglarse pues cada domingo su abuelo y ella
acostumbraban a ir al lago. Al momento de arreglarse Victoria se dirigía al
tocador de su baño, pero no fue hasta el momento en que se vio al espejo que
noto un enorme cambio en ella. Mechones en su cabello se habían vuelto rosas y
su cara se veía menos pálida a como acostumbraba a lucir. Se asombro al ver su
reflejo, fue tanta su sorpresa que soltó un grito tan fuerte que se alcanzo a
escuchar hasta la planta baja. “¿Qué te sucede?” preguntó un chico mientras
entraba apresurado al cuarto.
-¿Willy. Que haces aquí, cuando
volviste?- preguntó Vic con sorpresa y frustración.
-Hoy en la mañana, pero como todavía
estabas dormida no quise despertare. Oye, esos mechones…
-Yo no me los hice, te lo juro. No
sé de donde salieron, tu sabes que no me gusta teñirme el cabello, yo…- Willy comenzó
a reír mientras Victoria lo miraba extrañado- ¿de qué te ríes?- le pregunto con
un tono molesto.
-Tranquila, ya sé que tú no te
los hiciste, es natural que te salgan, ya estás en edad.-Victoria lo miro con
cara de no entender lo que ocurría ni mucho menos a que se refería- Veras, en
nuestra familia, cuando una persona ya ha alcanzado todo su desarrollo le sale,
¿cuál sería la palabra para describirlo?...lunares, eso es, lunares, y como tú ya
alcanzaste la madurez pues es natural que te hayan salido, aunque a mi me
salieron mucho más tarde que a ti; eso es extraño.
- ¿extraño, eso te parece
extraño? Y si a ti te salieron, ¿dónde está tu lunar?- al preguntar esto, Willy
se agacho y del lado derecho de su cabeza se asomó un mechón de color azul rey.
-Ves, yo también tengo uno.- miró
fijamente a Victoria y la tomo del hombro- ya pronto llegará el momento en que
te darás cuenta de todo.
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