6/04/2012

Capitulo 2: bailemos toda la noche




     El día de la apertura había llegado, ese fin de semana las familias que más se destacaban en la ciudad se reunirían en el jardín de los fundadores, una hermosa mansión a las afueras de la ciudad con un  hermoso estanque en el centro de un florido jardín.
     Victoria sabia que este año no tendría pareja para la velada, pues Willy solía acompañarla cada año. Pero esta vez resultaría diferente, iría acompañando a su abuelo, como siempre, pero durante la velada el estaría ocupado reafirmando sus relaciones con miembros importantes, por lo que su único acompañante seria Freddy, y eso no le entusiasmaba a Vic para nada.
     Vic se encontraba un poco decepcionada pues en su cabeza aun escuchaba a Aaron. “Porque quizá te caiga de sorpresa”, eso había dicho, pero ella sabía que era algo imposible. Mientras Vic se duchaba pensaba en toso esto, en que este sería un año aburrido sin Willy en el baile y sin Aaron para hacerle compañía. De pronto se escuchó una voz fuera de la ducha que pertenecía a la nana de Vic.
-Vic, tu vestido esta sobre la cama, pronto vendrá el estilista para arreglarte.
-Muchas gracias, Nita.
-Mi niña, te escucho un poco apagada, que te sucede.
-Nada Nita, es solo que este año me siento un poco sola, eso es todo.
-¿Que no acabas de conocer a un chico en el colegio? te vi algo entusiasmada ayer en la mañana, deberías estar feliz por eso.- la cara de victoria, cubierta de agua por la ducha, se sonrojo al escuchar las palabras de su nana, ¿a caso era tan obvio su interés por Aaron?, era la primera vez que sentía algo así, y su nana que la conocía desde pequeña sabía muy bien cuando Vic le tomaba cariño a algo ó en este caso a alguien.
-Estoy feliz nana, no te equivocas, por eso estoy así.
-Ya veo, ¿acaso es amor?- Victoria salto al escuchar esta palabra, el tono de curiosidad de su nana hacia que se sintiera más nerviosa de lo que ya estaba.

     El abuelo de Vic, Abraham Jacobs, se encontraba frente a la puerta, paseándose de un lado a otro mientras esperaba a su nieta. Después de diez minutos de ansiedad, por fin vio que Victoria bajaba las escaleras. Abraham se sentía orgullo de Vic al ver lo hermosa que estaba. El vestido de Victoria era de un hermoso rojo escarlata brillante, de falda amplia, como el de una princesa. Llevaba su largo y oscuro cabello suelto para mostrar unas ondas perfectamente marcadas. Ese día Vic se sentía de la realeza.
     Victoria y su abuelo entraron a la limosina que los llevaría al baile. Victoria sabia que esa noche debía comportarse como la dama de sociedad que era, pues habría gente importante a la que su abuelo no debía defraudar. Cada segundo la limosina se iba acernado a una enorme reja negra que era custodiada por personal de seguridad. Al acercarse la limosina se abrieron las rejas para poder acercarse a unas hermosas escaleras blancas.
     Victoria al salir de la limosina fue escoltada por su abuelo quien saco la invitación al evento para mostrársela al personal que los guiaría adentro de la mansión, aunque solo era por mera formalidad. Mientras subían por aquellas escaleras Vic volteo a ver a los invitados que llegaron después que ella, todos vestidos elegantemente, no podía creer que todavía se llevaran a cabo eventos así de formales.
     Al entrar, Victoria soltó del brazo a su abuelo. “Dame cinco minutos”, le dijo Vic a su abuelo, este la besó en la frente y se adelanto. Victoria sentía que le faltaba el aire, era la primera vez que iba sola. Rápido  decidió calmarse, tomo aire profundamente y exhalando se armo de valor y entro en aquel enorme salón iluminado y repleto de gente. Entro caminando gentilmente y con la cabeza en alto y desde el primer paso dentro de ese salón fue el blanco de todas las miradas. Su vestido rojo llamaba mucho la atención pues contrastaba perfectamente con ella, sin excepción todos la miraban. Respirando con moderación y con la vista al frente Victoria pudo llegar hasta donde se encontraba su abuelo. “Bien hecho cariño” le susurro su abuelo al oído y ella más tranquila le sonrió.
     Pronto, cada persona dentro del salón de baile se acerco para saludar educadamente a Abraham Jacobs y a Victoria Michaells. Muchos de los ahí presentes eran hombres jóvenes, con un aspecto atractivo y la mayor parte de ellos al acercarse a Victoria preguntabas si ella les guardaría una pieza, a lo que Vic siempre contestaba que si, sería muy mal visto si ella rechazaba la invitación a bailar de algún caballero durante la velada.
     La velada transcurría y Vic aun se encontraba dando vueltas por el salón para darse a notar, según su abuelo, esto era indispensable para una joven de sociedad aunque Vic creía todo lo contrario. De pronto una voz un tanto molesta a los oídos de Vic se escucho. “Victoria, querida Victoria” se escuchaba con estruendo. Lo único que Vic podía hacer era tratar de no salir corriendo, pues era Freddy quien le hablaba.
-Querida Victoria, te he estado buscando toda la noche.
-Y yo he estado huyendo de ti.
-Vamos Vic, no seas así y baila con migo.
-No Freddy, y cuantas veces te he dicho que no me llames Vic.
-Vamos, anda. Vamos a bailar.
     Victoria ya estaba a punto de gritarle a Freddy que se fuera cuando alguien hablo detrás de ella. “Disculpa Freddy, pero ella prometió que me acompañaría toda la velada”. Esa voz dulce y amable era lo que Vic había estado deseando escuchar toda la noche. El corazón de Vic latía muy rápido, sentía que le faltaba aire, un vacio apareció en su estomago y lentamente al darse vuelta su cara iba cobrando un tono cada vez más rojo. “Te dije que vendría ¿no?”, era Aaron quien la había salvado de pasar toda la noche soportando a Freddy.
-¿Qué haces aquí, cómo entraste?- le pregunto Vic al chico de smoking que estaba delante de ella.
-Pues tengo mis contactos- le respondió Aaron casi susurrando. Victoria pretendía no dejarse llevar por el momento, pero tampoco podía negar que se sentía feliz de estar al lao de Aaron- ¿me concedes esta pieza?- Aaron estiro la mano hacia Vic, quien gentilmente la tomo.
     Todos observaban a Aron y a Vic caminar hacia la pista. Estos dos tomaron sus posiciones, y a pesar de que Vic quería mantenerse en control, sus mejillas no dejaban de tener ese color rosado por estar en contacto con el cuerpo de Aaron. El solo sentir su mano en su cintura y tomarlo de la mano hacia que Vic deseara quedarse así para siempre.
     Pronto la orquesta comenzó a tocar un vals, todos veían como Aaron y Victoria bailaban con gracias, como pareja de baile ellos dos combinaban a la perfección y aunque Abraham estaba feliz de ver a su nieta disfrutar de la velada, algo no le parecía del todo bien. Pero eso no le arruinaría el momento a Victoria, el estar en los brazos de Aaron, el poder contemplar por largo rato sus hermosos ojos verdes era todo lo que ella deseaba hacer, sin importar que los demás estuvieran observando.
-¿Te un secreto?- le dijo Vic a su pareja de baile- realmente deseaba que vinieras.
- y yo deseaba verte esta noche.
     Ambos chicos se quedaron viendo a los ojos mientras se movían al  compás de la música. Una sonrisa apareció en sus rostros. “Quizá esto si sea amor” se decía Victoria, “quizá esto si sea amor”.

     Después de un largo rato de bailar, Victoria y Aaron decidieron tomar un descanso. “Te traeré algo de tomar” dijo Aaron, dejando sola a la chica. Cerca de ellos se observaba una gran puerta de cristal que conducía hacia la terraza del jardín, esto llamó mucho la atención de Vic, pues a pesar de visitar cada año aquella mansión nuca se fijó en aquellas puertas y mucho menos en que estaban abiertas. Decidida a explorar un poco Victoria salió a la terraza dándose cuenta que en cada extremo habían unas escaleras que daban al jardín. Era un agradable lugar para tomar aire, con una vista increíble, pero algo más allá de la fabulosa vista llamo la atención de Vic y era que en la entrada de aquel inmenso jardín, había una persona que daba la impresión de estarla esperando. La curiosidad ya era mucha, así que Vic decidió ir a ver de quien se trataba. Bajo por las escaleras mientras alzaba su vestido para no tropezar y cuando bajo por completo los escalones la persona en la entrada echo a correr. Vic se extraño por lo que cavaba de ver, ¿por qué alguien huiría de ella?, ¿por qué alguien la esperaría en el jardín?, ¿realmente era a ella a la que esperaban? Tanta era su curiosidad que sin pensarlo dos veces se adentro e aquel jardín.
     Aaron regresaba al lugar donde había dejado esperando a Victoria para percatarse de que ella ya no estaba, al ver la misma terraza que había visto Vic decidió asomarse para ver si estaba esperándolo ahí, y al salir alcanzo a ver a Victoria correr hacia la entrada del jardín. Pronto supo que la situación se estaba tornando densa, así que disidió seguirla.
     El camino del jardín estaba iluminado por tenues faros, dando el efecto de antorchas, todo estaba solo, pero Victoria seguía escuchando pasos ahí adentro, estaba segura de que alguien quería que lo siguiera así que continúo buscando sin percatarse de que cada vez estaba más en el centro del jardín. La luz de aquella mansión pronto dejo de verse, Vic buscaba por todos lados pero no lograba encontrar a nadie. Después de haber caminado un rato llego a un lugar sin salida, lo que parecía ser el centro de un laberinto donde por ningún lado se veía la salida. Victoria comenzó a sentir desesperación, no podía salir. De pronto una sensación de pánico se empezó a apoderar de su pecho, la luz de los faros empezaba a desaparecer y el aire se hacía cada vez más pesado y helado. La respiración de Vic se agitaba cada vez más, su cabeza punzaba y su cuerpo sentía ardor, estar de pie se convertía en una tarea difícil. No pasaron ni cinco minutos para que sus piernas cedieran y callera de rodillas. Pero aun con tanto dolor Vic seguía consiente. Y al mirar hacia enfrente, entre los arbustos, vio un par de ojos penetrantes de color azul turquesa.
-¿Qué es lo que quieres, acaso no vas a atacar?- Victoria no sabía porque hacia esa pregunta, “¿qué  diablos ando preguntando eso? Que es lo que me pasa, debería correr pero…mi cuerpo no responde, duele”. Esto era lo que Vic pensaba mientras trataba de mantenerse despierta.-Bien, si vas a asesinarme, hazlo de una buena vez- dijo victoria mientras jadeaba de dolor.
     Con los ojos cerrados, Vic escucho como aquella persona de ojos azules se acercaba muy despacio. Ya estaba resignada a su fin cuando escucho que su nombre. “Victoria” gritaban y en ese momento la persona de ojos azules dejo de caminar para retroceder. Pronto el dolor en el cuerpo de Victoria desapareció, su cabeza dejo de punzar y su respiración volvió a ser normal. Victoria abrió los ojos y la luz de los faros volvió a aparecer, el aire se sentía más ligero y la noche volvió a tener la calidez del verano.vic se puso de pie trató de limpiar su vestido cuando escucho unos pasos detrás de ella. Volteó sorprendida y vio que Aaron llegaba corriendo hacia ella. “¿Estás bien?” pregunto Aaron. Victoria, con su cuerpo temblando de miedo, corrió hacia Aaron para abrazarlo con fuerza. “Tenía tanto miedo, pensé que iba a morir” le dijo Victoria entre sollozos y un llanto ahogado, pues no quería preocupar a su abuelo. Aaron la abrazó fuertemente, “no te preocupes, yo siempre te protegeré, siempre” le dijo a Vic mientras le acariciaba la cabeza pero sin dejar de vigilar los arbustos en donde se escondía la persona de los ojos azules.

     Ya de regreso en la mansión, Abraham que estuvo buscando a su nieta por un buen rato vió que Vic ya estaba de regreso.
-Victoria ¿Dónde estabas?, te estuve buscando.
-Perdón abuelo, estaba en el jardín y me perdí- Vic no podía contarle a su abuelo ni a nadie de la persona de ojos azules- No volverá a suceder, lo bueno es que Aaron me pudo encontrar.
-Aah, tu eres el chico que la acompaño a casa la otra noche.
-Así es señor, mi nombre es Aaron James, encantado de conocerlo.
-El gusto es mío señor James, gracias por cuidar de mi nieta.
- No se preocupe señor, puede confiar en mí.
     Victoria se encontraba agotada por lo que había sucedido esa noche, pero algo bueno salió de todo eso, su abuelo había aceptado a Aaron y ella había podido bailar con él, eso nadie  ni nada lo echaría a perder.
-“¿Qué fue todo eso, fue solo mi imaginación?- pensaba Vic con seriedad cuando sus pensamientos fueron interrumpidos por su abuelo. “¿te encuentras bien?” le preguntaba- sí, me encuentro bien, es solo que estoy un poco cansada- fingió una sonrisa y le dio un beso en la mejilla para después separarse de él.
     Aaron se encontraba en la puerta del salón alistándose para irse cuando Vic lo interrumpió.
-¿ya te vas?
-Sí, ya es tarde y mañana tengo que despertarme temprano. A por cierto, quería hablar contigo de algo importante, pero creo que será hasta nuestra cita.
-¿cita?- Vic se sonrojo cuando se dio cuenta de que Aaron se refería a su paseo por el lago- entonces, hasta nuestra cita.
-Oye, Vic- Aaron se acerco al oído de Victoria y le susurro- ten mucho cuidado, no te descuides en ningún momento, no quiero perderte. Que descanses.
     Vic se sorprendió al escuchar estas palabras. Se preguntaba si acaso Aaron sabia quien era la persona de ojos azules y que hubiera pasado si el no hubiera llegado. Todas estas preguntas siguieron rondando en la mente de Victoria en todo el camino de regreso a casa.
     Ya en su recamara, su nana la ayudó a quitarse ese estorboso vestido. Desmaquillarse y desenredarse el cabello fueron cosa fácil. Lo que realmente no fue fácil fue conciliar el sueño, pues esa noche, algo inexplicable había ocurrido, surgieron preguntas sin respuestas el presentimiento que algo extraño pasaba a su alrededor comenzó a molestar a Victoria.
    
     Esa noche victoria tuvo un sueño diferente al que había tenido desde que tenía memoria, un sueño tan extraño que la cautivo por completo. En el aire había un distinto a cualquier olor en el mundo, era un olor a sol. La luz esta vez no era brillante, si no cálida y de un color rosado. El ambiente era cómodo, familiar y nostálgico a la vez. El llanto brotaba de los ojos de Victoria, no por tristeza, si no de felicidad.  Dentro de ella se sentía un calor confortable y se sentía ligera, como si no existiera la gravedad. Podía sentir la cálida brisa entre su cabello, no quería despertar ya no le importaba nada.
     Fuera, en la realidad, Victoria no se daba de los cambios que estaba presentando, su piel se tornaba más tersa y sus mejillas se volvían más rosadas. Mechones de cabello se teñían de un rosa fucsia. Al despertar notaria que el cambio estaba comenzando y que pronto ya nada sería igual.

     Esa mañana Victoria se levantó como de costumbre. Decidió ducharse y arreglarse pues cada domingo su abuelo y ella acostumbraban a ir al lago. Al momento de arreglarse Victoria se dirigía al tocador de su baño, pero no fue hasta el momento en que se vio al espejo que noto un enorme cambio en ella. Mechones en su cabello se habían vuelto rosas y su cara se veía menos pálida a como acostumbraba a lucir. Se asombro al ver su reflejo, fue tanta su sorpresa que soltó un grito tan fuerte que se alcanzo a escuchar hasta la planta baja. “¿Qué te sucede?” preguntó un chico mientras entraba apresurado al cuarto.
-¿Willy. Que haces aquí, cuando volviste?- preguntó Vic con sorpresa y frustración.
-Hoy en la mañana, pero como todavía estabas dormida no quise despertare. Oye, esos mechones…
-Yo no me los hice, te lo juro. No sé de donde salieron, tu sabes que no me gusta teñirme el cabello, yo…- Willy comenzó a reír mientras Victoria lo miraba extrañado- ¿de qué te ríes?- le pregunto con un tono molesto.
-Tranquila, ya sé que tú no te los hiciste, es natural que te salgan, ya estás en edad.-Victoria lo miro con cara de no entender lo que ocurría ni mucho menos a que se refería- Veras, en nuestra familia, cuando una persona ya ha alcanzado todo su desarrollo le sale, ¿cuál sería la palabra para describirlo?...lunares, eso es, lunares, y como tú ya alcanzaste la madurez pues es natural que te hayan salido, aunque a mi me salieron mucho más tarde que a ti; eso es extraño.
- ¿extraño, eso te parece extraño? Y si a ti te salieron, ¿dónde está tu lunar?- al preguntar esto, Willy se agacho y del lado derecho de su cabeza se asomó un mechón de color azul rey.
-Ves, yo también tengo uno.- miró fijamente a Victoria y la tomo del hombro- ya pronto llegará el momento en que te darás cuenta de todo.
trucos blogger

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