Una cálida sensación acompañada de una luz
hermosa inundaba el ambiente, a lo lejos se escucha la voz de un desconocido
pronunciando un nombre: Victoria. La voz se desvanecía cada vez más, mientras
una fuerte campana irrumpía con fuerza.
La alarma sonaba cada vez más insistente,
pues las vacaciones de verano habían terminado y un nuevo semestre comenzaba.
En su cuarto, una joven de piel blanca y
cabello negro y despeinado abría los ojos con delicadeza, tratando de captar
muy despacio la luz que entraba por su ventana. “Otra vez ese sueño” se decía
ella con fastidio y nostalgia mientras se levantaba de la cama.
Era tiempo para regresar a la universidad
y su rutina de diario volvería a ser la misma. Se dirigió hacia el baño dispuesta
a tomar una ducha antes del desayuno, pues el aspecto que tenía no era nada
favorecedor para salir a la calle.
“Victoria, el desayuno está listo”, se
escucho del piso de abajo. La vida de Victoria no estaba llena de aventuras
como ella esperaba, pues en ciudad Esperanza todo y nada cambiaba.
Mientras Victoria bajaba las escaleras se
volvió a escuchar a la misma persona gritar lo mismo de antes. “Victoria, el
desayuno está listo”, le gritaba un chico de cabello rubio y lacio desde el
comedor.
-Basta Willy, no tienes que
gritar tan temprano- le respondió Victoria al muchacho sentado al lado de lo
que parecía el jefe de familia- abuelo, deberías de reprenderlo por hacer tanto
escándalo- le decía al hombre sonriente a su izquierda con un tono divertido
mientras se sentaba a comer.
-Está bien, chicos, dejen de
hacer tanto alboroto durante el desayuno. Por cierto Vic, ¿ya tiene todo listo
para hoy? No se te vaya a olvidar comentarles a todos lo del museo.
-No abuelo, tengo todo guardado
en mi bolso- le respondió Vic, con los ojos aun soñolientos y bostezando de
sueño- y será mejor que me vaya si quiero llegar puntual.
Victoria se levanto del comedor y con un
beso en la mejilla se despidió de su amado abuelo. “Willy, no se te olvide pasar
por el libro que encargue en la librería”, y mientras decía esto se llevaba un
trozo de pan a la boca. “No te preocupes, me lo estas recordando desde hace
tres días, no creo que lo olvide”, le contesto el rubio con una sonrisa torcida
que hacía a Victoria reír cada vez que la veía.
Con prisa Vic salió de la casa rumbo a la
universidad de ciudad Esperanza, donde 1500 personas estudiaban desde política
y medicina, hasta arte y literatura. Victoria, aunque no le importaba
demasiado, era la presidenta de alumnos
de la facultad de arte, un trabajo aburrido y monótono según la misma Victoria.
El camino hacia la universidad también era
monótono, aunque menos aburrido, pues a pesar de estar en una ciudad donde nada
cambia, las personas a las que Vic veía a diario representaban esa esperanza de
que algo interesante podría pasar en algún momento no muy lejano.
Victoria seguía caminando y pronto se
vería la enorme entrada de la universidad, repleta de estudiantes y profesores
y aunque el tiempo pasara y las personas envejecieran, no cambiaban en lo más
mínimo.
Al entrar en aquella explanada llena de
gente, Victoria se dio cuenta de que todo seguía igual a como lo había dejado,
excepto por un muy significante detalle, un muchacho de cabello despeinado al
que nunca había visto por ahí. En la ciudad se tenía claro de que toda persona
en edad de ir a la universidad acudía a ella, por lo que casi todas las
personas en ese lugar se conocían, pero este muchacho no era conocido de nadie.
Victoria se acerco a él con mucha curiosidad, porque aparte de ser
aparentemente nuevo, también estaba aparentemente perdido. Nunca pensó que al
verlo por primera vez se toparía con dos hermosos ojos verdes esmeralda.
“Disculpa, te puedo ayudar en algo”, le preguntó Vic al recién llegado con toda
la intensión de orientarlo por si estaba perdido pero también para averiguar
más de él. Victoria no había visto jamás a alguien tan cautivante como a aquel
muchacho. “Muchas gracias, pero estoy esperando alguien. Te lo agradezco”, le
respondió el muchacho con un tono amable y algunos dirían que dulce, pero para
Vic era obvio que era todo lo contrario, era frio y distante. “Descuida, buenos
días”, y después de decir esto, Vic se fue. El muchacho de ojos verdes volteo a
verla como deseando que no se fuera, pero antes de poder decir algo, se dio
cuenta de que Victoria ya no estaba.
La mañana de Vic no estaba siendo muy
agradable como ella hubiera esperado. Entrar a clases y lidiar con gente
ruidosa y desesperante era lo menos que quería hacer en ese momento. Victoria
entró al aula con un poco de pereza, fastidiada de tanto ruido, pero al entrar
se dio cuenta que junto a su asiento habitual se encontraba aquel muchacho
despeinado y de ojos verdes, lo que hizo que su mañana fuera un poco más grata.
Mientras Vic iba acercándose a su asiento,
un muchacho bronceado y alto le bloqueó el paso. -“Hola Vic, esta vez si vas a
aceptar mi invitación al cine”, le dijo el muchacho con una amplia sonrisa.
-Por favor Freddy, hoy no estoy
de humor para soportarte- le dijo Vic al chico con fastidio, mientras trataba
de ver al chico nuevo- así que déjame pasar y no me digas Vic, que solo mi
abuelo y Willy me dicen así, quien te dio ese derecho eh?
-Vamos Victoria, no seas así con
migo, ¿por qué estás de mal humos hoy?
-Pues porque tuve un problema
en…eso a ti no te importa- le respondió Vic.- por lo tanto esta plática se
acabo, adiós.
-¿Eso es un sí a mi invitación?-
le gritó el chico a Victoria.
-Por supuesto que no- le
respondió a Freddy.
Victoria e acerco a su lugar junto a la
ventana, colocando sus cosas ahí. Se sentó con cuidado tratando de desviar la
mirada del chico que se encontraba a su derecha. De pronto el profesor entro al
aula y comenzó a dar la clase. Victoria no le prestaba atención, su incomodidad
crecía a cada segundo, pues los ojos verdes de su nuevo compañero no dejaban de
mirarla fijamente cuando se percato de que el profesor la estaba llamando.
“Señorita Michaells, ¿nos haría el honor de pasar al frente por favor?”
Victoria se paró de su asiento y se dirigió al frente de la clase.
-Como bien saben, en esta carrera
se nos pide que aprendamos hasta el más mínimo detalle de una pieza de arte,
pero es imposible si solo se nos proporcionan fotografías, por lo cual la
dirección de la facultad y el museo de arte han decidido reabrir el programa de
soporte a alumnos, donde se nos permitirá observar más de cerca e incluso tocar
las piezas de la galería, pero sin tomar fotografías ni llevarse ninguna de las
piezas a sus casas. Lo único que tiene
que hacer es llenar un formulario en la oficina principal de la facultad para
que puedan obtener el sello del museo. ¿Tienen alguna duda?- hubo un silencio
de 10 segundos- entonces si no tienen ninguna duda, eso es todo.
Victoria regresó a su asiento con pereza y
fastidio, percatándose de que el chico nuevo aun la veía con insistencia.
-Veo que no es fácil ser la
representante de los alumnos- le dijo el chico.
- ¿Disculpa? ¿Cómo sabes que soy
delegada?- le contestó Vic con sorpresa.
-El profesor lo dijo mientras tú
estabas distraída. A propósito, me llamo Aaron. Aaron James.
-Victoria Michaells, mucho gusto-
le contestó con un tono amable pero con pereza.
-Te iba a preguntar tu nombre
desde que te acercaste a mí en la entrada, pero saliste corriendo.
-Perdón, tenía algo de prisa- un
silencio se produjo después de esta contestación. Victoria trataba de encontrar
un tema para platicar, no quería que el creyera que era aburrida- y, ¿de dónde
vienes? Es obvio que no eres de ciudad Esperanza.
-Vengo de Inglaterra, espera,
¿cómo que es obvio, tanto desencajo con el lugar?
-Para nada, te vez como cualquier
persona, pero una persona de aquí conoce de memoria el campus, las
preparatorias se encargan de organizar visitas cada mes para los alumnos que
están por ingresar a la universidad, es por eso que es obvio que eres nuevo en
la ciudad- Victoria observo la cara de Aaron y se dio cuenta de que este la
miraba con una cara extrañamente inexpresiva, esperaba que no se hubiera dado
cuenta de que las “visitas a la universidad” era una pequeña mentira para no
descubrir su aparente interés - perdón, hable de más.
-No no, tranquila. Realmente lo
encuentro adorable- este comentario hizo que Victoria se sonrojara levemente- y
dime. ¿El chico de hace rato es tu novio?
-¿Quién, Freddy? No no, para
nada, aunque él se atribuye derechos que no tiene- contestó Vic con un tono
sarcástico.
-¿Por qué? Se ve que tiene un
gran interés en ti.
-Pues resulta que cree que
estamos comprometidos, pero no es así. Mi abuelo y su abuelo se conocen desde
hace mucho tiempo y nuestras familias son muy cercanas, así que su madre tuvo
la “original” idea de comprometernos, aunque su padre no está de acuerdo con
esa ridícula idea.
-Entonces está bien que te invite
un café, así puedes ayudarme a conocer la ciudad- Aaron tenía una voz dulce
pero varonil que a Victoria le encantaba escuchar, por lo que acepto su
invitación.
Y mientras el día transcurría
placenteramente para Vic, Willy era quien estaba en una situación difícil.
“¿Qué? No es posible que de nuevo tenga que partir, ¿qué acaso no saben que
estoy ocupado aquí? Claro, entiendo. Partiré enseguida.” Y con esto el joven de
cabello rubio colgó el teléfono.
-Viejo, tengo que salir, así que
te encargo que recojas el libro de Vic, y además pídele disculpas por mí, le
prometí un fin de semana desde hace un mes.
-William, deberías avisarle tu
mismo, se molestara mucho cuando sepa que te fuiste sin decirle nada.
-Abraham, es urgente que valla,
es una orden directa- le respondió Willy al anciano de anteojos que le hacía
compañía- ya veré como le pido disculpas a distancia- y salió de la sala de
estar con una sonrisa burlona.
En una cafetería cerca del lago
al centro de la ciudad se encontraban dos chicos de universidad charlando por
primera vez, y mientras decían las típicas cosas de una presentación, los dos
jóvenes se miraban como si nunca más se volvieran a ver.
-Y dime Victoria, ¿por qué
decidiste estudiar arte?
-Muy simple, mis abuelos. A ellos
siempre les apasionó el arte, y se me enseño desde muy pequeña a amarlo, no
conozco otra cosa en la que sea buena.
-Y tus padres, ¿están de acuerdo
con eso?- el semblante de Vic se entristeció un poco al escuchar esa pregunta y
al pensar en cómo responderla.
- Veras, no puedo saber si mi
madre está de acuerdo o no pues nunca la conocí, murió cuando yo nací. Y mi
padre está de acuerdo con mi elección, aunque no lo conozco.
-Espera, ¿dijiste que no lo
conoces?
- Así es, no lo conozco. Se hace
cargo de mis gastos y me manda un obsequio en navidad y en mi cumpleaños, y
todo eso lo hace por medio de mi primo.
-Entonces, si aprueba tu
decisión, no veo ningún problema o, ¿si existe un problema?
-De hecho sí, mi primo me ha
dicho desde que lo conocí, que algún día seré la mano derecha de mi padre,
pero, no conozco su trabajo en absoluto. No tengo idea de lo que hace.- a Vic
le fastidiaba hablar acerca del tema de la milicia- ¿podemos cambiar de tema?
-Claro, yo hago lo que tú me
pidas- el tono serio y lleno de confianza de Aaron hicieron que Victoria
comenzara a tener más curiosidad de la que ya tenía.
- Creo que ya es tarde, mejor
llévame a mi casa- le dijo Vic a Aaron con un poco de timidez- Aaron como todo
buen caballero pagó la cuenta y le cedió el paso a Vic para salir del lugar.
Era una linda noches, el cielo estaba
cubierto de estrellas y la brisa del aire era cálida, y mientras Victoria y
Aaron caminaban por la acera, Vic le dijo a Aaron: tú llegaste buscando algo
fascinante en esta ciudad, ¿ya lo encontraste? Aaron la miro con una sonrisa
dulce y enseguida volteo a ver al frente.
- Así es, ya lo encontré.
-¿Y qué es?, si se puede saber.
-¿En serio quieres que te lo
diga?- Vic asintió con la cabeza- muy bien, lo más interesante que encontré en
esta ciudad fue…a ti- ambos pararon de caminar. Aaron miraba dulcemente a
Victoria mientras ella le respondía la mirada con un rostro lleno de calidez y
con una sonrisa amable.
Victoria regreso su mirada al
frente y siguió caminando:
-Sabes, en esta ciudad la
monotonía predomina. Las personas están sumidas en sus aburridas rutinas y
cuando algo nuevo sucede se vuelve la sensación de todo el mundo, pero si se
repite seguido termina por volverse monótono también- Vic paró frente a un hermoso
portón de madera al final de una pequeña escalera y luego volteó a ver a Aaron-
me encantó conocer a alguien interesante por primera vez. Espero que mañana me
sigas encontrando interesante- y dicho esto Victoria se acerco a Aaron, se paro
en la punta de sus pies y le dio un dulce beso en la mejilla- buenas noches.
Victoria subió la escalera para poder
entrar a su casa y mientras ella cerraba la puerta Aaron la veía con ternura y
nostalgia al mismo tiempo. “Duerme bien” dijo Aaron para después volver a casa.
Esa noche ninguno de los chicos dejaba de pensar en el otro, pues ninguno de
los dos estaba dispuesto a dejar el asunto en una sola platica. Tenían el presentimiento
de que este era el comienzo de una nueva vida.
Victoria serró la puerta detrás de ella y
pensando en lo que había pasado hace un momento, se recargo en el vitral del
portón y serró los ojos como queriendo saborear mas su pensamiento, cuando de
pronto se escucho como alguien a su lado carraspeaba la garganta.
-Abuelo, me asustaste- Vic pegó
un brinco al ver a su abuelo al lado de ella- ¿a caso estabas espiando?
-Es que, es la primera vez que te
veo acompañada de un chico, mejor dicho de otra persona que no sea William.
-Tranquilo abuelo- dijo Vic con
una sonrisa- es solo un amigo.
Después de contestarle a su abuelo, Vic subió
las escaleras que la llevaban a su recamara para poder entrar en ella con la
intención de descansar. Cambiarse de ropa, lavarse la cara y los dientes era la
rutina de Vic antes de dormir, aunque esa noche por más que quisiera
comportarse normal, no podía, realmente Aaron le había roto todos sus
mecanismos de defensa.
Dentro de un avión, a altas horas de la
madrugada, se encontraba un muy aburrido chico de cabello rubio. Willy sabía
muy bien que las órdenes de sus superiores eran su prioridad, pero cada vez que
pasaba más tiempo en ciudad Esperanza, le resultaba más difícil el tener que
regresar a donde realmente pertenecía. Su mano sostenía su celular, al que
contemplaba como si fuera su tesoro, puesto que en la pantalla se alcanzaba a
ver claramente una fotografía de Victoria. “Creo que ya es inevitable”, decía mientras
guardaba el celular en el bolsillo de su saco y se disponía a dormir.
A la mañana siguiente Vic llegó a la
universidad a la misma hora de siempre, caminaba distante de todos como
acostumbraba, solo que esta vez un murmullo hiso que prestara más atención. Dos
chicas que caminaban al lado de ella iban conversando de un tema que realmente
era de su interés. “¿Apoco no es todo un príncipe? Si tienes razón, tiene un
aura muy elegante y distante, es tan genial” decían las dos muchachas a la
izquierda de Vic, quien pensaba que tenían toda la razón. De repente escucha
una voz familiar llamándola “Victoria”, era Aaron quien caminaba hacia ella.
-Buenos días Victoria.
-Buenos días- le contestó Vic-si
no es mucha molestia, llámame Vic- la cara de Aaron pasó de sorpresa a gusto.
-Si es lo que deseas.- Los dos
chicos regresaron su mirada al frente y caminaron uno junto al otro hacia el
salón de clases.
-Ayer me la pase muy bien, nunca
hago ese tipo de cosas. Muchas gracias- le dijo Vic a Aron con una sonrisa.
-No tienes que agradecérmelo. Siendo
sincero yo también me la pase bien lo que me lleva a preguntarte si quisieras
salir con migo el sábado.
-¿El sábado?- por la mente de
victoria pasó la imagen de su nana recordándole que el sábado era un día
importante para su abuelo- lo siento, no podre ir.
-¿Por qué no?- la expresión de decepción
de Aaron hizo que Vic explicara con lujo de detalle la razón por la cual no había
aceptado.
-Veras, la próxima semana es el
aniversario de ciudad Esperanza. Alrededor del lago se reúne la gente durante
una semana para festejar esta ciudad y el que vivan aquí. Vienen comerciantes de
muchas partes, se pone una feria, hay concursos y el último día hay un festival
donde toda la ciudad acude. La apertura es el sábado en la noche, se hará un
baile con las familias más importantes de la ciudad, principalmente la familia
de cada uno de los fundadores de ciudad Esperanza. Yo como nieta de unos de los
fundadores tengo que asistir obligatoriamente.-Aaron escuchaba con atención,
pero su cara no reflejaba interés o sorpresa por el tema, sino tristeza. Vic lo
noto al instante, por lo que quiso aligerar el asunto- Durante esa semana a los
estudiantes nos dan solo medio día de clases. Si quieres, podemos ir al lago
saliendo de aquí- Victoria le sonrió al chico con un ligero sonrojo en su cara.
-¿lo dices en serio?- le contesto
Aaron con un tono un poco infantil. “Si” dijo Victoria haciendo que el chico
sonriera con esa mirada dulce que le gustaba ver a Vic- y por pura curiosidad,
¿cómo se visten para la apertura a la que iras?
-Muy elegantes, es de etiqueta.
-¿Es decir, que los hombres usan smoking?
-Así es, ¿por qué lo preguntas?
- Porque quizá te caiga de
sorpresa- Victoria reacciono con sorpresa a esa respuesta.
-Estás loco- es lo único que Vic
pudo decir mientras se reia por aquel absurdo comentario de Aaron. Lo único que deseaba Victoria era
que esas palabras dichas a la ligera se convirtieran en realidad. Cada vez que
pensaba en Aaron su corazón se aceleraba, que mejor que pasar esa velada con él
para averiguar si era amor.
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