6/03/2012

Capitulo 1: porque te conocí…



     Una cálida sensación acompañada de una luz hermosa inundaba el ambiente, a lo lejos se escucha la voz de un desconocido pronunciando un nombre: Victoria. La voz se desvanecía cada vez más, mientras una fuerte campana irrumpía con fuerza.
     La alarma sonaba cada vez más insistente, pues las vacaciones de verano habían terminado y un nuevo semestre comenzaba.
     En su cuarto, una joven de piel blanca y cabello negro y despeinado abría los ojos con delicadeza, tratando de captar muy despacio la luz que entraba por su ventana. “Otra vez ese sueño” se decía ella con fastidio y nostalgia mientras se levantaba de la cama.
     Era tiempo para regresar a la universidad y su rutina de diario volvería a ser la misma. Se dirigió hacia el baño dispuesta a tomar una ducha antes del desayuno, pues el aspecto que tenía no era nada favorecedor para salir a la calle.
     “Victoria, el desayuno está listo”, se escucho del piso de abajo. La vida de Victoria no estaba llena de aventuras como ella esperaba, pues en ciudad Esperanza todo y nada cambiaba.
     Mientras Victoria bajaba las escaleras se volvió a escuchar a la misma persona gritar lo mismo de antes. “Victoria, el desayuno está listo”, le gritaba un chico de cabello rubio y lacio desde el comedor.
-Basta Willy, no tienes que gritar tan temprano- le respondió Victoria al muchacho sentado al lado de lo que parecía el jefe de familia- abuelo, deberías de reprenderlo por hacer tanto escándalo- le decía al hombre sonriente a su izquierda con un tono divertido mientras se sentaba a comer.
-Está bien, chicos, dejen de hacer tanto alboroto durante el desayuno. Por cierto Vic, ¿ya tiene todo listo para hoy? No se te vaya a olvidar comentarles a todos lo del museo.
-No abuelo, tengo todo guardado en mi bolso- le respondió Vic, con los ojos aun soñolientos y bostezando de sueño- y será mejor que me vaya si quiero llegar puntual.
     Victoria se levanto del comedor y con un beso en la mejilla se despidió de su amado abuelo. “Willy, no se te olvide pasar por el libro que encargue en la librería”, y mientras decía esto se llevaba un trozo de pan a la boca. “No te preocupes, me lo estas recordando desde hace tres días, no creo que lo olvide”, le contesto el rubio con una sonrisa torcida que hacía a Victoria reír cada vez que la veía.
     Con prisa Vic salió de la casa rumbo a la universidad de ciudad Esperanza, donde 1500 personas estudiaban desde política y medicina, hasta arte y literatura. Victoria, aunque no le importaba demasiado,  era la presidenta de alumnos de la facultad de arte, un trabajo aburrido y monótono según la misma Victoria.
     El camino hacia la universidad también era monótono, aunque menos aburrido, pues a pesar de estar en una ciudad donde nada cambia, las personas a las que Vic veía a diario representaban esa esperanza de que algo interesante podría pasar en algún momento no muy lejano.
     Victoria seguía caminando y pronto se vería la enorme entrada de la universidad, repleta de estudiantes y profesores y aunque el tiempo pasara y las personas envejecieran, no cambiaban en lo más mínimo.
     Al entrar en aquella explanada llena de gente, Victoria se dio cuenta de que todo seguía igual a como lo había dejado, excepto por un muy significante detalle, un muchacho de cabello despeinado al que nunca había visto por ahí. En la ciudad se tenía claro de que toda persona en edad de ir a la universidad acudía a ella, por lo que casi todas las personas en ese lugar se conocían, pero este muchacho no era conocido de nadie. Victoria se acerco a él con mucha curiosidad, porque aparte de ser aparentemente nuevo, también estaba aparentemente perdido. Nunca pensó que al verlo por primera vez se toparía con dos hermosos ojos verdes esmeralda. “Disculpa, te puedo ayudar en algo”, le preguntó Vic al recién llegado con toda la intensión de orientarlo por si estaba perdido pero también para averiguar más de él. Victoria no había visto jamás a alguien tan cautivante como a aquel muchacho. “Muchas gracias, pero estoy esperando alguien. Te lo agradezco”, le respondió el muchacho con un tono amable y algunos dirían que dulce, pero para Vic era obvio que era todo lo contrario, era frio y distante. “Descuida, buenos días”, y después de decir esto, Vic se fue. El muchacho de ojos verdes volteo a verla como deseando que no se fuera, pero antes de poder decir algo, se dio cuenta de que Victoria ya no estaba.

     La mañana de Vic no estaba siendo muy agradable como ella hubiera esperado. Entrar a clases y lidiar con gente ruidosa y desesperante era lo menos que quería hacer en ese momento. Victoria entró al aula con un poco de pereza, fastidiada de tanto ruido, pero al entrar se dio cuenta que junto a su asiento habitual se encontraba aquel muchacho despeinado y de ojos verdes, lo que hizo que su mañana fuera un poco más grata.
     Mientras Vic iba acercándose a su asiento, un muchacho bronceado y alto le bloqueó el paso. -“Hola Vic, esta vez si vas a aceptar mi invitación al cine”, le dijo el muchacho con una amplia sonrisa.
-Por favor Freddy, hoy no estoy de humor para soportarte- le dijo Vic al chico con fastidio, mientras trataba de ver al chico nuevo- así que déjame pasar y no me digas Vic, que solo mi abuelo y Willy me dicen así, quien te dio ese derecho eh?
-Vamos Victoria, no seas así con migo, ¿por qué estás de mal humos hoy?
-Pues porque tuve un problema en…eso a ti no te importa- le respondió Vic.- por lo tanto esta plática se acabo, adiós.
-¿Eso es un sí a mi invitación?- le gritó el chico a Victoria.
-Por supuesto que no- le respondió a Freddy.

     Victoria e acerco a su lugar junto a la ventana, colocando sus cosas ahí. Se sentó con cuidado tratando de desviar la mirada del chico que se encontraba a su derecha. De pronto el profesor entro al aula y comenzó a dar la clase. Victoria no le prestaba atención, su incomodidad crecía a cada segundo, pues los ojos verdes de su nuevo compañero no dejaban de mirarla fijamente cuando se percato de que el profesor la estaba llamando. “Señorita Michaells, ¿nos haría el honor de pasar al frente por favor?” Victoria se paró de su asiento y se dirigió al frente de la clase.
-Como bien saben, en esta carrera se nos pide que aprendamos hasta el más mínimo detalle de una pieza de arte, pero es imposible si solo se nos proporcionan fotografías, por lo cual la dirección de la facultad y el museo de arte han decidido reabrir el programa de soporte a alumnos, donde se nos permitirá observar más de cerca e incluso tocar las piezas de la galería, pero sin tomar fotografías ni llevarse ninguna de las piezas a sus casas.  Lo único que tiene que hacer es llenar un formulario en la oficina principal de la facultad para que puedan obtener el sello del museo. ¿Tienen alguna duda?- hubo un silencio de 10 segundos- entonces si no tienen ninguna duda, eso es todo.
     Victoria regresó a su asiento con pereza y fastidio, percatándose de que el chico nuevo aun la veía con insistencia.
-Veo que no es fácil ser la representante de los alumnos- le dijo el chico.
- ¿Disculpa? ¿Cómo sabes que soy delegada?- le contestó Vic con sorpresa.
-El profesor lo dijo mientras tú estabas distraída. A propósito, me llamo Aaron. Aaron James.
-Victoria Michaells, mucho gusto- le contestó con un tono amable pero con pereza.
-Te iba a preguntar tu nombre desde que te acercaste a mí en la entrada, pero saliste corriendo.
-Perdón, tenía algo de prisa- un silencio se produjo después de esta contestación. Victoria trataba de encontrar un tema para platicar, no quería que el creyera que era aburrida- y, ¿de dónde vienes? Es obvio que no eres de ciudad Esperanza.
-Vengo de Inglaterra, espera, ¿cómo que es obvio, tanto desencajo con el lugar?
-Para nada, te vez como cualquier persona, pero una persona de aquí conoce de memoria el campus, las preparatorias se encargan de organizar visitas cada mes para los alumnos que están por ingresar a la universidad, es por eso que es obvio que eres nuevo en la ciudad- Victoria observo la cara de Aaron y se dio cuenta de que este la miraba con una cara extrañamente inexpresiva, esperaba que no se hubiera dado cuenta de que las “visitas a la universidad” era una pequeña mentira para no descubrir su aparente interés - perdón, hable de más.
-No no, tranquila. Realmente lo encuentro adorable- este comentario hizo que Victoria se sonrojara levemente- y dime. ¿El chico de hace rato es tu novio?
-¿Quién, Freddy? No no, para nada, aunque él se atribuye derechos que no tiene- contestó Vic con un tono sarcástico.
-¿Por qué? Se ve que tiene un gran interés en ti.
-Pues resulta que cree que estamos comprometidos, pero no es así. Mi abuelo y su abuelo se conocen desde hace mucho tiempo y nuestras familias son muy cercanas, así que su madre tuvo la “original” idea de comprometernos, aunque su padre no está de acuerdo con esa ridícula idea.
-Entonces está bien que te invite un café, así puedes ayudarme a conocer la ciudad- Aaron tenía una voz dulce pero varonil que a Victoria le encantaba escuchar, por lo que acepto su invitación.

     Y mientras el día transcurría placenteramente para Vic, Willy era quien estaba en una situación difícil. “¿Qué? No es posible que de nuevo tenga que partir, ¿qué acaso no saben que estoy ocupado aquí? Claro, entiendo. Partiré enseguida.” Y con esto el joven de cabello rubio colgó el teléfono.
-Viejo, tengo que salir, así que te encargo que recojas el libro de Vic, y además pídele disculpas por mí, le prometí un fin de semana desde hace un mes.
-William, deberías avisarle tu mismo, se molestara mucho cuando sepa que te fuiste sin decirle nada.
-Abraham, es urgente que valla, es una orden directa- le respondió Willy al anciano de anteojos que le hacía compañía- ya veré como le pido disculpas a distancia- y salió de la sala de estar con una sonrisa burlona.

En una cafetería cerca del lago al centro de la ciudad se encontraban dos chicos de universidad charlando por primera vez, y mientras decían las típicas cosas de una presentación, los dos jóvenes se miraban como si nunca más se volvieran a ver.
-Y dime Victoria, ¿por qué decidiste estudiar arte?
-Muy simple, mis abuelos. A ellos siempre les apasionó el arte, y se me enseño desde muy pequeña a amarlo, no conozco otra cosa en la que sea buena.
-Y tus padres, ¿están de acuerdo con eso?- el semblante de Vic se entristeció un poco al escuchar esa pregunta y al pensar en cómo responderla.
- Veras, no puedo saber si mi madre está de acuerdo o no pues nunca la conocí, murió cuando yo nací. Y mi padre está de acuerdo con mi elección, aunque no lo conozco.
-Espera, ¿dijiste que no lo conoces?
- Así es, no lo conozco. Se hace cargo de mis gastos y me manda un obsequio en navidad y en mi cumpleaños, y todo eso lo hace por medio de mi primo.
-Entonces, si aprueba tu decisión, no veo ningún problema o, ¿si existe un problema?
-De hecho sí, mi primo me ha dicho desde que lo conocí, que algún día seré la mano derecha de mi padre, pero, no conozco su trabajo en absoluto. No tengo idea de lo que hace.- a Vic le fastidiaba hablar acerca del tema de la milicia- ¿podemos cambiar de tema?
-Claro, yo hago lo que tú me pidas- el tono serio y lleno de confianza de Aaron hicieron que Victoria comenzara a tener más curiosidad de la que ya tenía.
- Creo que ya es tarde, mejor llévame a mi casa- le dijo Vic a Aaron con un poco de timidez- Aaron como todo buen caballero pagó la cuenta y le cedió el paso a Vic para salir del lugar.
     Era una linda noches, el cielo estaba cubierto de estrellas y la brisa del aire era cálida, y mientras Victoria y Aaron caminaban por la acera, Vic le dijo a Aaron: tú llegaste buscando algo fascinante en esta ciudad, ¿ya lo encontraste? Aaron la miro con una sonrisa dulce y enseguida volteo a ver al frente.
- Así es, ya lo encontré.
-¿Y qué es?, si se puede saber.
-¿En serio quieres que te lo diga?- Vic asintió con la cabeza- muy bien, lo más interesante que encontré en esta ciudad fue…a ti- ambos pararon de caminar. Aaron miraba dulcemente a Victoria mientras ella le respondía la mirada con un rostro lleno de calidez y con una sonrisa amable.
Victoria regreso su mirada al frente y siguió caminando:
-Sabes, en esta ciudad la monotonía predomina. Las personas están sumidas en sus aburridas rutinas y cuando algo nuevo sucede se vuelve la sensación de todo el mundo, pero si se repite seguido termina por volverse monótono también- Vic paró frente a un hermoso portón de madera al final de una pequeña escalera y luego volteó a ver a Aaron- me encantó conocer a alguien interesante por primera vez. Espero que mañana me sigas encontrando interesante- y dicho esto Victoria se acerco a Aaron, se paro en la punta de sus pies y le dio un dulce beso en la mejilla- buenas noches.
     Victoria subió la escalera para poder entrar a su casa y mientras ella cerraba la puerta Aaron la veía con ternura y nostalgia al mismo tiempo. “Duerme bien” dijo Aaron para después volver a casa. Esa noche ninguno de los chicos dejaba de pensar en el otro, pues ninguno de los dos estaba dispuesto a dejar el asunto  en una sola platica. Tenían el presentimiento de que este era el comienzo de una nueva vida.
     Victoria serró la puerta detrás de ella y pensando en lo que había pasado hace un momento, se recargo en el vitral del portón y serró los ojos como queriendo saborear mas su pensamiento, cuando de pronto se escucho como alguien a su lado carraspeaba la garganta.
-Abuelo, me asustaste- Vic pegó un brinco al ver a su abuelo al lado de ella- ¿a caso estabas espiando?
-Es que, es la primera vez que te veo acompañada de un chico, mejor dicho de otra persona que no sea William.
-Tranquilo abuelo- dijo Vic con una sonrisa- es solo un amigo.
     Después de contestarle a su abuelo, Vic subió las escaleras que la llevaban a su recamara para poder entrar en ella con la intención de descansar. Cambiarse de ropa, lavarse la cara y los dientes era la rutina de Vic antes de dormir, aunque esa noche por más que quisiera comportarse normal, no podía, realmente Aaron le había roto todos sus mecanismos de defensa.

     Dentro de un avión, a altas horas de la madrugada, se encontraba un muy aburrido chico de cabello rubio. Willy sabía muy bien que las órdenes de sus superiores eran su prioridad, pero cada vez que pasaba más tiempo en ciudad Esperanza, le resultaba más difícil el tener que regresar a donde realmente pertenecía. Su mano sostenía su celular, al que contemplaba como si fuera su tesoro, puesto que en la pantalla se alcanzaba a ver claramente una fotografía de Victoria. “Creo que ya es inevitable”, decía mientras guardaba el celular en el bolsillo de su saco y se disponía a dormir.

     A la mañana siguiente Vic llegó a la universidad a la misma hora de siempre, caminaba distante de todos como acostumbraba, solo que esta vez un murmullo hiso que prestara más atención. Dos chicas que caminaban al lado de ella iban conversando de un tema que realmente era de su interés. “¿Apoco no es todo un príncipe? Si tienes razón, tiene un aura muy elegante y distante, es tan genial” decían las dos muchachas a la izquierda de Vic, quien pensaba que tenían toda la razón. De repente escucha una voz familiar llamándola “Victoria”, era Aaron quien caminaba hacia ella.
-Buenos días Victoria.
-Buenos días- le contestó Vic-si no es mucha molestia, llámame Vic- la cara de Aaron pasó de sorpresa a gusto.
-Si es lo que deseas.- Los dos chicos regresaron su mirada al frente y caminaron uno junto al otro hacia el salón de clases.
-Ayer me la pase muy bien, nunca hago ese tipo de cosas. Muchas gracias- le dijo Vic a Aron con una sonrisa.
-No tienes que agradecérmelo. Siendo sincero yo también me la pase bien lo que me lleva a preguntarte si quisieras salir con migo el sábado.
-¿El sábado?- por la mente de victoria pasó la imagen de su nana recordándole que el sábado era un día importante para su abuelo- lo siento, no podre ir.
-¿Por qué no?- la expresión de decepción de Aaron hizo que Vic explicara con lujo de detalle la razón por la cual no había aceptado.
-Veras, la próxima semana es el aniversario de ciudad Esperanza. Alrededor del lago se reúne la gente durante una semana para festejar esta ciudad y el que vivan aquí. Vienen comerciantes de muchas partes, se pone una feria, hay concursos y el último día hay un festival donde toda la ciudad acude. La apertura es el sábado en la noche, se hará un baile con las familias más importantes de la ciudad, principalmente la familia de cada uno de los fundadores de ciudad Esperanza. Yo como nieta de unos de los fundadores tengo que asistir obligatoriamente.-Aaron escuchaba con atención, pero su cara no reflejaba interés o sorpresa por el tema, sino tristeza. Vic lo noto al instante, por lo que quiso aligerar el asunto- Durante esa semana a los estudiantes nos dan solo medio día de clases. Si quieres, podemos ir al lago saliendo de aquí- Victoria le sonrió al chico con un ligero sonrojo en su cara.
-¿lo dices en serio?- le contesto Aaron con un tono un poco infantil. “Si” dijo Victoria haciendo que el chico sonriera con esa mirada dulce que le gustaba ver a Vic- y por pura curiosidad, ¿cómo se visten para la apertura a la que iras?
-Muy elegantes, es de etiqueta.
-¿Es decir,  que los hombres usan smoking?
-Así es, ¿por qué lo preguntas?
- Porque quizá te caiga de sorpresa- Victoria reacciono con sorpresa a esa respuesta.
-Estás loco- es lo único que Vic pudo decir mientras se reia por aquel absurdo comentario de Aaron. Lo único que deseaba Victoria era que esas palabras dichas a la ligera se convirtieran en realidad. Cada vez que pensaba en Aaron su corazón se aceleraba, que mejor que pasar esa velada con él para averiguar si era amor.

trucos blogger

No hay comentarios:

Publicar un comentario